México como Botín
México es un botín con himno nacional.
No es un país que se construye. Es un tesoro que se reparte entre quien está mejor colocado, sabe darle la vuelta al sistema, tiene más poder, ejerce más violencia o reúne todas las anteriores.
Una cueva de Alí Babá, en la que los 40 —mil o más— ladrones hacen y han hecho de las suyas.
Lo ha sido durante décadas. Hoy, más que nunca. El saqueo está tan arraigado que ya no nos sorprende. Lo vemos con la misma naturalidad con la que vemos llover, como si fuera una condición climática y no una decisión humana.
Esta es una lista enunciativa, pero no limitativa:
México es un botín para el crimen organizado. Ese que cobra derecho de piso, derecho de ordeña, derecho de cosecha, derecho de paso… derecho de vida.
Un botín para quienes saben que, si tiran la piedra —o la bala—, no tienen que esconder la mano. Porque no hay quien los pueda —más bien, quiera— parar.
Y porque México también es un botín para el gobierno coludido con el crimen organizado. A todos los niveles: en las calles, en las colonias, en los municipios, en los estados y en el país. Los políticos reciben su porcentaje por participar o por cerrar los ojos.
Y no nos olvidemos de los financieros —los de alcurnia y los factureros— que facilitan el movimiento de los dineros sucios a cambio de las comisiones que cobran por hacer el chaca chaca (chiste apto para los viejitos de mi edad que crecimos con los anuncios de Ariel).
México es un botín para los políticos —de todos los partidos; ni se me emocionen ni se den golpes de pecho— y para sus cuates, que han convertido buena parte de la proveeduría de los bienes y servicios que necesita el Estado en una forma de saqueo.
No importa si se trata de una licitación o de una adjudicación directa. Saben cómo ordeñar ambos esquemas.
El “véndele al gobierno” es una mina de oro para los hijos, amigos, socios y prestanombres del poder.
Una mina de oro en la que el primer requisito es ser cuate y lo último que importa es la calidad. Vale madres que las construcciones aguanten, las medicinas cumplan con la norma, que la leche no sea mierda —odio decirlo así, pero es literal.
Lo que importa es el negocio, el tajo y la posibilidad de seguir haciendo negocio una y otra vez.
No sé cómo ser proveedor técnico de Pemex. No importa. Creo una empresa nueva y aprendo sobre la marcha.Sobre el erario. Sobre los muertos.
México es un botín para los políticos que convierten programas sociales indispensables en instrumentos de control electoral.
Lucran con la necesidad para conseguir votos.
Si no votas por mí, te los quito. Si no piensas como yo, no lo mereces. Si te sales del huacal, te saco de la lista.Dame el INE de tu mamá. Toma el acordeón.
Usar el dinero de todos para fines políticos personales también es saqueo.
México es un botín para los emperadores sindicales, a quienes poco les importa el bienestar de sus agremiados mientras ellos y ellas puedan conservar su poder y su dinero.
Sus viajes. Sus “viejas”.
Ese collar de Bvlgari y esos zapatos de Gucci no se van a comprar solos —del buen gusto hablamos después.
Ni hablemos con ellos del bienestar de sus agremiados, del desarrollo de sus gremios, de las industrias que representan o de México. Eso no está ni entre los primeros 100 lugares de su lista de prioridades.
El poder corrompe. El poder con un departamento en Polanco corrompe absolutamente.
Y lo más doloroso de todo es que México sí es un tesoro.
Por su geografía, por sus recursos naturales y por el trabajo de su gente.
Todo eso podría ser el trampolín de desarrollo que tanto necesitamos.
Pero tenemos un ancla que nos detiene: la convicción, profundamente arraigada, de que México no es de todos, sino de quien logra apropiárselo primero.
No. México no nació para ser botín.
México no es de los criminales, ni de los políticos, ni de sus hijos, sus amigos, sus prestanombres, sus proveedores, sus sindicatos o sus financieros.
No es de quien tiene más poder, más dinero, más armas o menos vergüenza.
México es nuestro. Vale la pena recordarlo.




Ojala nos lo creyéramos
MEXICO ES GRANDE Y ES NUESTRO Y ASI DEBEMOS VERLOS, COMO UN HIJO A QUIEN CUIDAR Y ACOMPAÑARLO A SER GRANDE.
Igual del chiste que uno de los ángeles le pregunta a Dios, ¿porqué a los Rusos los metiste en ese frío intenso?, ¿porqué a los Sudafricanos los pintaste de negros? ..... y así se siguió con los diferentes países del mundo, y finalmente ¿porqué a México le diste, pesca, agricultura, fauna, mares, etc. y Dios le contesta: SI, pero también le dí a los políticos Mexicanos. De reir?, si, pero también de llorar. En el DF (llámese como quieran) siguen los baches en Reforma y Las Lómas, en Tecamachalco e Interlomas, los saqueos de la policía (están de 6 a 13 h, cuando llenaron sus bolsillos se van y a ver quien encuentra uno), los baches también, y no se diga en Naucalpan, el periférico imponente (gracias maestra) pero en las colonias? (léase Alce Blanco calles con 18 años sin hacerles nada) Tristemente como dices querida Adina, el presupuesto de la NACION MEXICANA se encuentra depositado en unas cuantas cuentas de políticos sinvergüenzas.